Las recomendaciones de nombre para negocios y web están llenas de requisitos: que se refleje el producto o servicio que representa, que sea fácil de recordar, que sea corto, que suene bien, bla, bla, bla.
Estuve varias horas y en diferentes días, pensando un nombre para este espacio. Dentro de las diversas facetas de mi yo (en este caso la que debe cumplir los requisitos y la que quiere algo a medida de lo que significa para mí) surgió “Experimentarnos”.

Que sólo cumple el punto el punto 1 (le di espacio a mi rebelde “rompe reglas” que para algunas cuestiones sólo puede escuchar su corazón).
Y acá estamos, explicando en este primer post (que emoción!!!!) de donde surge y porqué este nombre. Allá vamos…
Te invito a que hagamos un ejercicio de observación: En tu día a día te pasan algunas de las siguientes cosas?…
Hoy se pareció ayer? Y mañana probablemente sea similar?
Te encontrás en general gente que se parece? Con las mismas “mañas”? Que producen cosas parecidas en vos?
Tus compañeros de trabajo son todos los días los mismos? Con los defectos y virtudes de siempre?
Y  tu pareja, pese a miles de conversaciones, no cambia eso que no gusta?
Qué las posibilidades para hacer cosas nuevas no aparecen frecuentemente?
Sentís que el asombro no está al alcance de tu mano?
Y qué hay de los cambios que querrías hacer para tu vida? Te cuesta mucho cambiar?

Es curioso como la vida, siendo tan diversa y divergente, nos presenta todo el tiempo lo mismo, no?
Pues no 🙂
Resulta que estas circunstancias repetitivas que creemos que están afuera no lo están.

Estamos educados, condicionados y hasta hipnotizados para ver (percibir) el mundo como lo vemos y si en la vida está pasando algo que no está dentro de este condicionamiento o modelo mental sencillamente no lo veremos. Lo que no podemos ver (percibir) no existe para nosotros. No es una posibilidad en este momento.
Están pasando miles de cosas que simplemente no estamos divisando. Y hay millones de formas de interpretar y/o asignarle significación a lo que si vemos (tantas como seres humanos sobre la tierra) y cada una de ella nos otorgará una experiencia diferente.
Cuando estuve embaraza veía embarazadas por todos lados.Sentía que la tierra iba a duplicar población! 🙂 Antes no las veía.
Cuando me compre un auto negro empecé a verlos por todos lados. Ya no veía los rojos ni los grises.
Si estoy en día medio triste no me doy cuenta de lo linda que está mi vecina. y si me siento bien la belleza es más fácil de encontrar.
Así podemos concluir que todo el tiempo nos estamos experimentando a nosotros mismos. Ni más ni menos.

Lo que para algunos es indiferente para otro es muy relevante. Lo que veo por todos lados el otro no lo vé. Y hasta el mismo hecho puede ser percibido de maneras opuestas por una y otra persona (o por mi en diferentes momentos)

Y en esto radica nuestro poder. Esa conocida frase “No vemos las cosas como son sino como somos” a esto se refiere.
Y cuando descubrimos este “lente”, cuando notamos que estamos así de condicionados, podemos acceder a nuevas realidades. Podemos asumir el protagonismo en lo que estamos percibiendo.

Un ejemplo potente de un cambio de observador

Juana es una señora que hoy tiene 50 años. Esta muy dolida con su mamá desde hace muchos años. Se pone a la defensiva cuando interactúan y cada cosa que ve en ella la irrita. Cuando hablamos con Juana que desde cuando le ocurría eso con su mamá me cuenta una historia fuerte y dolorosa. Su segundo hijo falleció a las pocas horas de nacer. Su primogénito tenía poco más de dos años y ella estaba devastada por la pérdida. A los pocos días, su mamá que estaba en su casa para ayudarla, le dijo “Es hora de que dejes de llorar y vuelvas a prestarle atención a Antonio” (su hijito vivo). Eso para Juana fue un puñal. Sintió que su mamá lejos de protegerla estaba presionándola. Me dice “no puedo perdonarle su falta de comprensión y su intento de inculcarme culpa por mi tristeza”. Esa era su experiencia: “ella no me entiende, no quiere que esté bien, no me cuida y me atacó en mi peor momento. No me quiere” es la vivencia que experimentaba por los dichos de su madre.

Yo, que claramente soy otro interpretador, sentí otra cosa sobre esos hechos, y estando en un proceso de coaching decidí compartirle mi visión y le pregunté: ¿Podrá ser que a tu mamá le dolía tanto tu dolor que no supo gestionarlo en ella y necesito de excusa a Antonio para pedirte que te levantes?” Esa pregunta cambió todo. Esta posibilidad de ver a su mamá desesperada con su dolor sacó a Juana de su necesidad de defenderse. Ya no era un “enemigo” era un “aliado”.
No todo termina encontrando una nueva interpretación que nos haga sentido. Poder observar para que sostenía mi visión anterior, donde percibí sus intenciones, etc también es parte del autoconocimiento y hablaremos de estos temas en otros post.
Hoy quisiera dejar estas ideas: Cuando nos liberamos de la interpretación somos otros.

Lo que experimentamos no son los hechos sino nuestra interpretación frente a los hechos. Y mi forma de mirar es mía. Quien más poderoso que yo en ese espacio?
Estamos experimentándonos constantemente a nosotros mismos. A el interpretador que estamos siendo en este momento. Como en el ejemplo de Juana siempre podemos cambiar nuestro “estar siendo” y nuestros resultados.
Así la elección de nuestro de nombre y esta es nuestra invitación para hacerte.

¿Hasta dónde te vas a animar al desafío? ¿Quien podrías llegar a ser si asumís el protagonismo?
De eso se trata esta historia, para eso escribí este post y esa es nuestra misión. Acompañarte a explorar tu lado poderoso.
Hasta la próxima!
Gabrielle