Nos experimentamos a nosotros mismos. Siempre.

Cuando nos contamos historias de preocupación, miedo, escasez, vivimos en estas posibilidades y sentimos la tensión. Cuando nos relatamos historias de inspiración, de disfrute, de entusiasmo, nuestra vida es expansiva, divertida, amorosa y podemos percibir la relajación y la presencia.

No siempre podemos divisar con claridad el cuento que estamos protagonizando. Estamos tan inmersos en la historia que nos creemos, asumimos como nuestra realidad, ese relato. Y la conexión con nuestro cuerpo, identificar como se siente en el “aquí y ahora” puede ser la punta del ovillo para empezar a ver con claridad.

El cuerpo nunca nos miente.

Es así como llevarnos bien con él es fundamental para estar despiertos, avispados, entenderlo como nuestra casa. ¿Qué me dice? ¿Cómo se siente? ¿Dónde percibo esta molestia? ¿Qué haría ahora mismo? Son algunas de las preguntas en las que explorar para volver a mirarlo como fuente de sabiduría.

Este cuerpo también está influenciado por “fuerzas” que, muchas veces, desconocemos.

El primero que me aproximó a esta idea de “algo mas” que me influye fue mi tío Roberto. Él era un aficionado a la pesca y a la caza de ranas (también recolectaba hongos, cocinada con estos ingredientes de los que se auto-abastecía y de niños, además de invitarnos estos menúes, nos contaba las historias mas escatologicas que he escuchado, era muy gracioso y particular).

Cada vez que salía a pescar llevaba un diario en el que registraba el día, como estaba el clima (temperatura, niebla, la “marea” o movimiento del agua, la fase de la luna) para poder anticiparse a las condiciones que le permitirían aumentar su resultado. Durante años anotó estos datos y pudo especificar patrones, conexiones entre las condiciones naturales y su producción de ingredientes.

¿Será que no somos totalmente libres de lo que está siendo en la naturaleza? He comprobado en mi vida que algo de eso hay. En mi registro de la luna y mis estados del ánimo he encontrado influencias, sincronicidades, días repetitivos de energía mas baja y también de ebullición.

Somos el único animal que tiene el poder de crear para si una vida que tenga un sentido singular, así y todo no estamos aislados de las fuerzas naturales que rigen la vida.

En el episodio de “Brilla” de hoy, converso con Zahida Palma de “Dance Pandemic”. Me gusta mucho la gente que nos ayuda sobre el dominio del cuerpo porque siempre nos acercan a verdades para nosotros.

Ella enseña a bailar Danza del Vientre, un baile muy particular y antiguo, de una sabiduría enorme.
Hablamos de emociones y trucos para gestionarlas, de autoestima, de conectar con nuestra corporalidad, de desafiar juicios que nos limitan, de feminismo y de como empezar a bailar.

Zahida (que es una española viviendo en Londres con una tonada hermosa) es magnética para mi y ojalá lo sea para vos.

Disfruta el ep. 3 de “Brilla” acá > Una pandemia de danza

En pocos días comienza su programa on-line de 29 días “Baila con la luna” y podes ver todos los detalles acá.
También podes suscribirte a su web para enterarte de sus novedades y clases gratuitas acá 

Muchas gracias por estar ahí y me va a encantar que me cuentes que te pareció este episodio 🙂

Un abrazo,

Gabrielle